Tuve la enorme oportunidad de estar por motivos de trabajo en Finlandia con una agenda algo agitada. En el primer (y más importante) día de junta, después de presentar el proyecto ante cierta organización*, surgió un singular comentario por iniciativa de un local:

- México va bien después de la crisis, ¿verdad?

- Pues sí; nos afectó mucho por la cercanía con Estados Unidos, pero creo firmemente que vamos muy bien.

- Sí, nos hemos enterado. También sabemos que en julio hay elecciones, ¿verdad?

- Sí…

- ¿Y sí va a regresar el PRI? Van ganando las encuestas…

Debo confesar que jamás me hubiese esperado que en un país con ocho horas de diferencia del mío, tan lejano que anochece a las 11:00 p.m. y amanece a las 4:00 a.m., surgiría un comentario como este. No solo los güeros hablaban español (de una veintena con los que tratamos en distintas organizaciones, seis de ellos lo hablaban fluido), sino que conocían la situación de un país y su historia política.

Prosiguió:

-Ellos fueron los que expropiaron PEMEX (sic) y el sector bancario, ¿no es así? ¿Crees que algo así pueda volver a suceder?

Respondí que no de inmediato. La razón era simple, expuse. Los ciudadanos eran más conscientes y activos políticamente. El PRI, a lo largo de estos doce años, había perdido mucha influencia y era muchísimo más complejo que volvieran a tener el tipo de dominio que tenían antes.

El finlandés quedó satisfecho con la respuesta y nos despidió de inmediato; pero tardé algunas horas en dejar de pensar sobre el tema. Los fineses no son precisamente cálidos ni hacen plática amena por compromiso. El tipo tenía un genuino interés por saber qué sucedería con México. No sé si el vodka fue mucho, pero estoy convencido de que de no haber contestado con tanta determinación que me sentía muy optimista de nuestro futuro (si, ajá), la gente de los teléfonos con Windows Phone y los pájaros agresivos° estarían pensando dos veces seguir con las negociaciones (quizá exagero, pero eso percibí en el momento).

Después reflexioné. Viendo las cosas con la mente literalmente fría, suena bastante estúpida la idea de que un país que pudo sacar del poder a un partido hegemónico que gobernó con las nalgas patas a México y que dejó tan manchado el nombre del país en el extranjero, decida traer a los mismos sujetos de vuelta tan sólo una década después. No un siglo, ni una generación; una      década después.

No sólo es una idea estúpida. A mi parecer, el simple hecho de que “el candidato que liderea las encuestas”**, siendo que pertenece al PRI, tenga tanta aceptación no sólo es realmente idiota, sino que nos hace quedar como una república bananera. Bananera y bicicletera. Y nos hace quedar a los votantes mexicanos como simios cilindreros.

¿Qué sucederá si Peña gana? ¿Cómo nos verán los otros países, que tienen sus billetes en espera de invertirlos gracias al esfuerzo del PAN (nos guste o no)? ¿Qué pasaría si realmente el PRI gana?

Nunca me había planteado lo inverosímil que resulta todo esto. Lo peor del caso es que estoy seguro de que si yo tuviese el dinero para poder anunciar con suficiente eco publicitario un recuento de las estupideces cometidas por gobiernos priístas pasados, Coldwell se ultrajaría, calificaría al anuncio como denigrante, sería retirado por la FEPADE°°, me multarían, me twitt-bullearían los Peñaliebers y aparecería una misteriosísima factura a mi nombre pagada por el PAN/PRD, en un acto flagrante de guerra sucia. ¿Qué sucede con este país? La verdad es que lo que menos podríamos haber esperado después de derrocar al gobierno totalitario (eso era, aunque suene muy fuerte) era investigar a todo afiliado al PRI, quitarle la licencia al partido, o de menos prohibirles utilizar los colores nacionales en su escudo para que la gente que ellos mantuvieron illetrada y engañada durante años no “vote por México”.

Debo confesar que con tal de impedir subirme al vuelo de regreso de Finlandia estaba dispuesto a contraer matrimonio o de menos contraer malaria, pero no sucedió ninguna de éstas catástrofes (y dejé a Kaäterina esperando en el altar). Tendré que enfrentarme a una boleta electoral donde lo único que puedo colocar son lágrimas, porque ni el PAN ni el PRD y mucho menos Elba Esther Nueva Alianza me inspiran confianza o simpatía alguna.

Solo me queda confiar en que cierta televisora nacional cuyo nombre no voy a mencionar pero que no es TV Azteca°* realmente esté maximizando la popularidad de Peña, que las encuestas efectivamente sean falsas y que mis declaraciones en Finlandia, donde aseguré que el pueblo mexicano elegiría a sus gobernantes con mucho más exigencia, sea todo verdad y no una simple esperanza de un servidor. Creo que alejarnos de los vicios de la política mexicana, meter la cabeza en un cubito de hielo y replantearnos realmente nuestro voto, podría ayudar al país más de lo que creemos.

***

*No aclararé qué institución es, para que después no anden diciendo que “Nokia/Rovio°/El Gobierno Finlandés/El Equipo de Hockey/Una encuesta en Finlandia dice que…”, pues el comentario emitido por este individuo no representa la forma de pensar del pueblo finés, ni la postura de la organización donde labora.

°Los creadores de “Angry Birds”, son una empresa finlandesa.

**Si supieron del conflicto Aristegui-Televisa y su desplegado “anónimo”, saben a qué me refiero con esta frase.

°°No como a la persona que salió contra su voluntad, engañada en un video “apoyando” a Peña y todo lo que obtuvo ante un reclamo en la famosísima FEPADE fue un lacónico “no nos compete”.

°*Televisa, pues.

Juan Pablo Mañón

Profesionista por profesión y convencido por convicción.


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