Aunque nadie está de acuerdo con el inicio definitivo de la Arquitectura como disciplina formal, es un hecho que se ha desarrollado a la par de la humanidad y de sus avances tecnológicos. Por el contrario, el arte siempre ha estado aislado de dichas limitantes puesto que depende únicamente de las ideas. Sin embargo, hemos llegado a una era en la que gracias a nuevas técnicas de construcción y software especializado es posible representar ideas complicadas y sobre todo, construirlas. Entonces, si no hay límites físicos ni creativos ¿cuáles son las líneas que distinguen a la Arquitectura del arte?

Para mí es bastante simple: la arquitectura debe ser siempre funcional y tener como objetivo la satisfacción de alguna necesidad espacial. Esta idea comúnmente ocasiona desacuerdos pues se puede interpretar como un desprecio hacia la forma o el valor estético de las construcciones. Sin embargo, afirma únicamente el hecho de que forma y función deben de ser complementarios y tomarse en cuenta de igual manera al pensar en un proyecto arquitectónico.

En diversas ocasiones, se incorpora a este debate el concepto de la trascendencia a favor de posicionar la forma por encima de la funcionalidad. Parcialmente tiene razón porque el que un edificio pase la prueba del tiempo es fundamental para que cumpla su propósito completamente. Sin embargo, hay dos maneras de trascender: una a través únicamente del valor histórico o plástico; y otra por las cualidades del espacio que lo hacen habitable. El primero es comparable al valor de los nuevos edificios de Dubai, reconocemos su carácter escultural pero no son útiles para ser aprovechadas arquitectónicamente de manera eficiente por lo que pasan a ser arte. El segundo está más orientado a construcciones como las villas italianas de Andrea Palladio, que después de años de haber sido edificadas siguen fieles a su uso habitacional.

En una época en la que la densidad de edificaciones es realmente alta, parece razonable orientar el enfoque de la arquitectura a la creación de espacios que sean útiles en el futuro cercano y distante, en lugar de enfocarla a la producción de obras visualmente impactantes pero que queden en desuso rápidamente.

¿Ustedes qué piensan sobre esto, es admisible sacrificar la funcionalidad por formas arriesgadas?

Hernán Bonilla

Estudiante de Arquitectura. Entusiasta del diseño en todas sus manifestaciones. Aficionado al arte, la tecnología y lo que surge del choque entre ambos.


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