No sólo México se enfrenta a un proceso electoral este año. Nuestro querido vecino del norte también elegirá a su próximo presidente o reelegirá a su actual y la competencia allá también es acalorada. Obama se ha visto tranquilo y enfocado en decir que otros cuatro años le darían oportunidad de concretar el cambio que comenzó, mientras que los republicanos se enfrascaron en una guerra por la candidatura.
El Partido Republicano, conservador en temas sociales, dio muestra de grandes candidatos con una plataforma bastante similar cuya única diferenciación se daría en quién es el más conservador. Hasta ahora parece ser (casi un hecho) que será Mitt Romney quien se enfrentará en las urnas a Obama, pero también otros precandidatos, especialmente Rick Santorum, demostraron su desaprobación en ciertos temas, siendo el más comentado el de su postura en torno a la diversidad sexual. Esto, de hecho, les valió grandes críticas y la creación de memes en las redes sociales por parte del sector joven (no sólo en México somos porros).


Y esto es relevante porque en plena campaña electoral, Obama dijo en una entrevista la semana pasada que su posición en torno a la unión entre personas del mismo sexo había cambiado en fechas recientes. Si bien su gobierno ha estado en favor de la equidad y lo no discriminación, como lo menciona en la entrevista, recientemente se ha convencido de que las parejas del mismo sexo deberían poder casarse.
Y es que volvemos nuevamente al tema de que, independientemente de nuestra posición en torno al tema que tengamos (a favor o en contra y que se debe dar en un marco de tolerancia) volvemos al tema de que un Estado debe reconocer derechos y garantizar equidad para todos sus ciudadanos.
Hoy es Día Internacional contra la Homofobia y es precisamente por esto que quise escribir estas líneas. Desafortunadamente en México y en el mundo aún hay mucha gente que se expresa de manera despectiva, con odio o “asquito” hacia las personas con una orientación sexual diferente a la heterosexual. Basta voltear a ver las declaraciones de Eduardo Verástegui respecto a la citada entrevista a Obama:
No le llames a eso matrimonio. Sé creativo. Te doy ideas: chulimonio, maximonio… Hay una agenda política debajo que va más allá de lo que tú y yo ahorita podemos ver. Hay una estrategia de “vamos a destruir finalmente la Iglesia”.
Y ya que se menciona a la Iglesia (de una manera desafortunada y que deja entrever una postura de querer imponer la ideología católica), veamos lo que dice esta institución sobre la homosexualidad. En el Catecismo de la Iglesia Católica, donde se recoge la doctrina, en su punto 2358 dice:
Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición.
Escapa entonces a mi comprensión por qué personas de estos grupos (no todos) se empeñan en discriminar y luchar para que quienes tienen una orientación sexual diferente sigan siendo tratados como ciudadanos de segunda, al no tener reconocimiento pleno de derechos como los heterosexuales, y muchas veces como menos.
¿Por qué no entender de una buena vez que, si somos creyentes, debemos empezar por ser tolerantes y no discriminar a las personas? Me dirán que, como también dice la Iglesia, no se está en contra de las personas sino del acto en sí de una relación homosexual. Sobre esto, en mi opinión, hay que tomar en cuenta dos cosas: eso ya corresponde al ámbito privado de la vida de las personas y no nos corresponde a nosotros juzgarlo, afirmación en la que espero (por congruencia) estén de acuerdo los católicos.

Finalmente me queda decir, como ya lo he expresado, que matrimonio civil y religioso son dos cosas completamente diferentes. Uno se trata de una unión que permite reconocer y garantizar derechos legales y sociales por parte del Estado, y en el otro de una unión con la bendición de toda una ideología que, aunque noble, no debe ser impuesta a quien no la comparte.
En este día me parece importante reflexionar para ser más tolerantes e inclusivos, y estar conscientes de la necesidad del pleno reconocimiento de derechos a todos los ciudadanos, más allá de posiciones ideológicas que, como sociedad, no nos corresponde imponer sino respetar.