George Bernard Shaw sin duda alguna ha sido uno de los mejores escritores de teatro del siglo XX. Pero, no solamente era reconocido por ser un gran escritor o activista político, sino también por haber tenido una larga lista de enemigos, gracias a que tenia ideales socialistas y era un gran admirador de Stalin. En pocas palabras, la alta sociedad británica no lo soportaba.
De hecho el propio Oscar Wilde aclaró que Shaw no tenia enemigos, pero que le desagradaba a todos sus amigos.
Durante una cena a la que acudió el escritor irlandés, se le acerco un distinguido caballero inglés medio mamila y le dijo:
–Dígame, señor Shaw, ¿no fue su padre un pobre agricultor?
–En Efecto– respondió el irlandés.
–Entonces, me gustaría saber –siguió el inglés– ¿cómo es que usted no fue también un pobre agricultor?
George lo miró de abajo hacia arriba, le sonrió y le contestó:
–Tengo entendido que su padre fue todo un caballero inglés y fue muy querido por todos.
–Efectivamente– contestó el petulante joven.
–Entonces, a mí también me gustaría saber por qué usted no lo fue.
Como se pudo notar, Bernard Shaw era un caballero que diferenciaba mucho con la clase alta y con la clase política, tanto que inclusive llegó a discutir con el Primer Ministro, Winston Churchill.
En 1913 el dramaturgo iba a estrenar Pigmalión, por lo que, “caballerosamente”, decidió mandarle una invitación a Churchill, la cual decía:
Tengo el honor de invitarlo al estreno de mi obra. Venga y traiga a un amigo, si es que le quedan.
Ante esta invitación, el mandatario respondió:
Le agradezco al ilustre escritor la amable invitación. Desgraciadamente no podré asistir a la primera presentación. Iré a la segunda, si es que se hace.
George Bernard Shaw ganó el Premio Nobel de Literatura en 1925 y poco después el Óscar en 1938 por mejor guión adaptado gracias a su obra Pigmalión. Dentro de sus obras, destacan Cándida, La profesión de Cashel Byron, Casa de viudas, El dilema del doctor y La primera obra de Fanny.
Fuente: Algarabía.