Quizá las Olimpiadas sean el único evento que cuenta con un mito fundacional tan completo, tan antiguo y tan actual a la vez. La mitología que rodea a los Juegos Olímpicos ha logrado sobrevivir a lo largo de los siglos, por lo que aún en la actualidad es testigo de la civilidad ancestral.

Desde antes de que Homero escribiera su Iliada y su Odisea, las Olimpiadas Antiguas ya llevaban varios años sucediendo. Son tres las diferentes versiones que describen la creación de los juegos.

La más antigua corresponde a la descrita por el historiador Pausanias. De acuerdo a lo que nos dice, un dáctilo (raza mítica de hombrecillos con forma fálica) llamado Herácles y dos de sus hermanos compitieron en una carrera hacia la ciudad de Olimpia y el ganador fue coronado con hojas de laurel, tradición que sobrevive hasta nuestros días. Además también dice que los dioses olímpicos participaban en torneos de lucha, salto y carreras.

Una historia más, contada por Pindar y situada años después del pasado mito cueta que Heracles, hijo de Zeus, establece un festival para honrar a su padre. Finalmente, otro texto de Pausanias dice que el Oráculo de Delfos ordenó la reinstitución de los juegos, luego de que fueran suspendidos después de algún tiempo, lo cual había sido de poco agrado para los dioses quienes habían castigado a la humanidad con plagas y guerras.

Lo cierto es que lo único rescatable de estos mitos es el origen religioso de las competencias, las cuales empezaron como una carrera entre mujeres que competían por ser sacerdotisas y la acompañante de la misma en el templo de Hera. A estas competencias se les llamó Juegos Hereos.

Según cálculos hechos se llevaron a cabo 293 ediciones de los juegos a partir del año 765 a.C., ¿cómo llegaron a este cálculo? De hecho la palabra “olimpiada” es una unidad de tiempo que describe la periodicidad con la que se celebraban los juegos, es decir, cada 4 años. Pues el historiado Diódoro registró un eclipse en el año de la 113° olimpiada, que corresponde probablemente a un eclipse en el año 316 a.C., y haciendo los cálculos obtenemos dicho año, aunque varios cuestionan su legitimidad.

De hecho esta medida del tiempo se usa de manera simbólica en nuestros días y se compone de cuatro años calendario y empiezan el 1° de enero del año en que se celebrarán los juegos olímpicos, concluyendo 4 años después, en el 31 de diciembre. Por ejemplo, en julio próximo se celebrarán los Juegos de la XXX Olimpiada de Londres, llevando cada periodo el nombre de la ciudad anfitriona.

Podríamos adentrarnos más en cómo eran las Olimpiadas antiguas, pero fueron de una magnitud tal que se gestaban guerras por el control de la ciudad de Olimpia debido a la importancia política, cultural y religiosa que tenía la organización de los juegos, por lo que su historia más a fondo podría merecerse libros enteros.

Marco Antonio Gómez Lovera

Editor en Jefe de La Coctelera. Economista por la Universidad Panamericana. Escribo en Dinero en Imagen, Vivir México, alfProducciones y Bits en Imagen.


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