Por Santiago Betancourt, Saulo Yañez, Itzel Ubiarco, Michelle Rosales, Daniela Ramírez, Jocelyn Gómez y Marco Gómez.

A la par de la celebración de la Cumbre Construye México en la Universidad Panamericana, lo que causó confusión respecto al ingreso al diálogo, Gabriel Quadri de la Torre, candidato a la Presidencia de la República por el Partido Nueva Alianza, se reunió la tarde del miércoles con alumnos de esta casa de estudios.

En un Auditorio  que se encontraba lleno, aunque no tuvo la convocatoria de otros candidatos, Gabriel Quadri llegó saludando de mano y beso a todo aquel que tenía a su alcance; se mostró muy jovial y, tras una breve semblanza, comenzó a mencionar las propuestas que tiene como candidato a la Presidencia.

Abordó el tema de la corrupción, en el que propuso un escrutinio público sobre el gasto y la necesidad de una transparencia total. Mencionó también la importancia de acabar con los monopolios, específicamente con el eléctrico y el del petróleo. Propuso “tirar a la basura fetiches históricos y fósiles ideológicos” para dar paso a las grandes reformas pendientes: la laboral, donde apostó por un sindicalismo fuerte y transparente; la reforma fiscal, creando un fondo de inversión nacional para el beneficio de las generaciones posteriores; y la reforma educativa, mencionando la necesidad de una evaluación universal; entre otras.

Sus propuestas son interesantes, sobre todo la que habla del futuro de Pemex y la de una mayor urbanización en la República para crear ciudades más grandes y ordenas que brinden un buen acceso a la salud, educación, cultura, ecología y deporte, porque, afirma, la urbanización va de la mano con el crecimiento económico.

Aunque su discurso fue netamente promocional de su campaña y plataforma política, hecho que se agradece, no cayó en el error en el que sí han caído algunos de sus adversarios, de tratar a los jóvenes universitarios como individuos superficiales que sólo se interesan por cuestiones irrelevantes de la vida; por el contrario, nos brindó un panorama general e integral del México que desea construir, y lo mejor es que explicó la forma en la que lo lograría. No promete resultados inmediatos sino a largo plazo. Sus propuestas son realistas y sentarían las bases para obtener dichos resultados.

Fue una agradable sorpresa la dinámica con la que el candidato llevó a cabo la conferencia, que a su vez refuerza el buen discurso que utiliza. El monólogo dejó de serlo para convertirse en un diálogo en el que los alumnos tuvieron la oportunidad de ser partícipes, y se cambió la rutina de llegar y escuchar hablar a una sola persona. Quadri, al contrario de Josefina, mantuvo un diálogo con los universitarios; sin preguntas preseleccionadas respondió cada una de las formulaciones hechas, incluso las más comprometedoras.

Como era de esperarse se le cuestionó sobre su relación con la lideresa sindical de los maestros, Elba Esther Gordillo y si representa un freno para la educación. Muy sereno y con un semblante de sinceridad absoluta contestó que a Elba sólo la ha visto una vez cuando desayunó con ella, que no tiene nada que ver con su campaña e hizo énfasis en que cuando aceptó la candidatura pidió libertad absoluta. Por otra parte señaló que él no es parte del Sindicato de maestros, por lo que no puede opinar en sobre el papel que juega la lideresa en la organización y en la educación. De hecho, en un argumento que sonaba a defensa, dijo que hay estados como Chihuahua o Aguascalientes que en evaluaciones internacionales obtienen calificaciones mejores a la de otros país, mientras otros como Oaxaca están por los suelos. Dijo que esto es reflejo de que el liderazgo sindical, que es el mismo en todo el país, no parece ser la explicación al problema.

No cabe duda que el señor Quadri es un gran orador, ya que bajo un discurso convincente logró captar la atención de más de un indeciso. Es un buen candidato, muy inteligente y muy capaz, que sería un Presidente diferente e innovador. Sin embargo no cuenta con el apoyo de los partidos grandes, quienes ni lo consideran en la contienda.

Su intención en este proceso electoral es clara: que Nueva Alianza no pierda el registro, por parte de la agenda de su partido; pero con intereses propios también, el decir cosas de las que nadie habla le permitiría posicionar en la agenda pública temas de importancia para el país y que no caen en el populismo de los otros candidatos.

Una pena tener a alguien con gran potencial en el peor de los partidos. Sin embargo, de una manera u otra, Quadri ya ganó.

Videos cortesía de Comunicación Institucional de la UP.

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