Por Santiago Betancourt, Saulo Yañez, Jocelyn Gómez, Luis Guillermo Jaime y Marco Gómez.

La cita era a las cuatro de la tarde para dar acceso al evento con Josefina Vázquez Mota que empezaría una hora más tarde. Los alumnos empezaron a hacer fila desde las dos de la tarde. En los descansos de las escaleras y en los pasillos ya estaban listos para tomar un buen lugar y escuchar a la candidata del PAN.
Con guardias resguardando los elevadores y el acceso al evento más gente empezaba a llegar limitando el espacio a quienes se trasladaban a clase. La fila, en lugar de crecer a lo largo, crecía a lo ancho y se llenaba cada vez más.
Poco a poco la impaciencia se hacía presente, y con ella los rumores: “Que ella siempre es impuntual”, “que ya llegó”, “que está en otro salón”. Sin embargo, el tiempo pasaba y la fila parecía no moverse.
“¡Dos filas! ¡Solamente dos filas por favor!”, se escuchaba gritar a unas personas que intentaban organizar a una masa impaciente. Finalmente comenzó a fluir, lentamente, mientras la gente a los lados se reorganizaba para pasar.
No avanzó más allá de 15 metros la fila cuando se dio la orden de cerrar el acceso y alegando ya no había lugar. Los inconformes se fueron acercando al acceso, en donde hicieron un gigantesco embotellamiento e intentaron por última vez un pase al auditorio. Los intentos no funcionaron y la gente empezó a gritar, chiflar y abuchear la organización del evento.
Las pantallas en donde se transmitiría lo que sucedía en el piso de arriba se encendieron, y aunque nadie les hizo caso en un principio, un spot y un jingle llamó la atención de los asistentes. Con el aglomerado de la gente, se hizo un pequeño pasillo para que Josefina Vázquez Mota, quien entró por la puerta principal de la Universidad, pudiera subir al Auditorio y empezar el diálogo.
En el Auditorio de la Universidad se encontraban alrededor de 800 personas entre directivos, sociedad de alumnos, medios de comunicación, invitados especiales y los alumnos que tuvieron la fortuna de alcanzar un lugar en el espacio donde se organizó el foro.
De manera muy puntual la candidata entró mientras en las pantallas se reproducían imágenes de sus spots y diversas cápsulas de noticieros, y mientras en las bocinas sonaban los jingles de la campaña. Avanzó por el pasillo central hasta el escenario mientras alumnos simpatizantes y panistas que la acompañaban coreaban porras clamándola “Presidenta”. Después de la presentación de los alumnos que la acompañaban en el estrado, el presidente de la Sociedad de Alumnos, Alejandro de Pando, leyó su semblanza curricular y el evento comenzó.
No era la primera vez que visitaba la Universidad Panamericana, según dijo ella, porque había venido al examen profesional de uno de sus sobrinos, además de que se sentía parte de la comunidad porque fue alumna en el IPADE, la escuela de negocios de la UP. Logró conectar con la audiencia, más allá de hacer chistes como el de “no soy perfecta” que tantas críticas le valió.
¿Diferente cómo? Fue la pregunta que contestó primero. Diferente porque es la nieta de una mujer que vendía comida en la plaza pública, porque estudió en escuelas públicas, porque defiende la libertad, porque las administraciones panistas no han endeudado a México, porque surge de una contienda interna democrática, porque nunca se ha robado un pesos, porque ella no es corrupta, porque no va a negociar con el narco, porque recorrió el país como Secretaria y conoce la pobreza del país. Nos quedamos entonces con la idea de que la diferencia que tanto alude, no es con respecto a los últimos 12 años de gobierno, sino a sus otros contendientes.
El discurso que dio no fue diferente al que ha dado en otros foros universitarios. Con una mezcla de anécdotas familiares y de su infancia, de sus experiencias en la vida pública y de los planes que tiene para mejorar México, Josefina se movió un terreno que domina bien. Al hablar en público con tanta libertad como la que se toma en las universidades, se escucha una Josefina menos acartonada que cuando da un discurso en un mitin o habla en sus promocionales. Nos deja la duda de por qué no habla así todo el tiempo.
Aprovechando las declaraciones que más temprano había hecho sobre su programa de cultura, destacó una en particular; sobre todo por haber sido mencionada en una Universidad que cuenta con un fuerte programa cultural desde las instituciones hermanas de enseñanza básica. Y es que acercar a la población la arte y la cultura es un punto clave para la educación de los niños del país. La música es uno de los puntos mas importantes. ”Si nosotros le damos un violín a un niño en lugar de un arma, cambiará radicalmente su vida” mencionó Vázquez Mota citando al Maestro José Antonio Abreu, fundador del Sistema Nacional de Orquestas en Venezuela, programa que ha alejado a más de 500,000 niños de la violencia y las drogas.
Además, consciente de que sus errores le han costado bastante por la exageración con la que se abordan en las redes sociales, se permitió bromear sobre estas situaciones y mostró preocupación cuando, no muy segura, atribuyó correctamente a Meryl Streep el protagónico de la película The Iron Lady. De igual manera, algo que le valió aplausos y risas entre algunos del público fue la manera en la que hizo alusión a los otros contendientes a la Presidencia, al decir que su amor por México no es algo espontáneo, que quiere que los niños lean para que puedan contestar cuando les pregunten sobre sus libros favoritos, o que no firma sus compromisos porque quiere que México recupere el valor de la palabra empeñada.
Finalmente llegó el momento del mencionado “diálogo universitario” que se limitó a unas cuantas preguntas seleccionadas de las hechas por el auditorio que incluían su opinión sobre las reformas estructurales y cómo impulsarlas, si daría a conocer su propuesta de Gabinete, mejoras en la educación, mejoras en la estrategia de combate al narcotráfico.
Y así, tras una hora fue como terminó con su mensaje en el Auditorio de la Universidad y después pasó a un salón donde se le expusieron varias de las preocupaciones de los jóvenes por el país, surgidas de las propuestas de alumnos hechas para la Cumbre Construye México, organizada por la UP y varias Universidades más.
Finalmente bajó a la explanada frente a la biblioteca de la Universidad a saludar a los estudiantes que se quedaron sin la oportunidad de verla en el Auditorio a quienes les repitió las ideas centrales de su mensaje, los alentó a involucrarse activamente en la política del país y los felicitó por su interés en la vida política del país al escuchar sus propuestas.
Al final del evento el sentir de muchos alumnos fue que el “diálogo universitario” no tuvo nada de diálogo y fue más bien un monólogo. La candidata dio un discurso ya gastado en diversos foros con frases anecdóticas sobre su infancia y el valor del trabajo, lo cual es válido, pero ya lo hemos escuchado. No escuchamos muchas cosas nuevas. Definitivamente hubo expectativa, apoyo por parte del alumnado y vítores hacia la candidata, sin embargo esto representa más a quienes ya tienen su voto definido y no tanto a quienes fueron convencidos de votar por ella. Lo que este evento abonó a los que aún no definen el sentido de su voto se podría decir que fue marginal.
Video cortesía de Comunicación Institucional de la UP