“UN VIAJE”: Adiós al boleto del metro
Yo no olvido los boletos del Metro. Desde pequeña mi mamá siempre los traía por montones, me advertía que siempre debía cargar uno en el monedero “por si las moscas”, me dijo que algún día me podría salvar de un apuro. Y así fue.
¡Ay, mi boleto del Metro! Tan pequeño, tan portátil, tan barato, tan él; con todo y todo. Con él recuerdo de a las taquilleras siempre malencaradas, esas que, si no se la pasaban hablando todo el día por teléfono se la pasaban mascando chicle una y otra vez, hasta que la mandíbula se cansara. Recuerdo también la primera vez que anduve sola por la ciudad en el Metro, la vez que me perdí en los paraderos de Taxqueña. O la vez que —como casi nunca ocurría— perdí mi dinero y lo único que quedaba en mi mochila, abajo de las hordas de papel, era un boleto arrugado con el cual pude llegar a casa. Lo recuerdo todo.
Nada es para siempre, dicen por ahí; ni la felicidad, ni la riqueza… ni el boleto del Metro. La Ciudad de México comienza a despedirse de ese emblema de 5.5 por 3 cm que nació en tiempos de Díaz Ordaz, en septiembre de 1969, cuando se inauguró oficialmente el Sistema de Transporte Colectivo Metro. “Era rosa y costaba 1 peso con 20 centavos, de los pesos viejos pues” menciona Eduardo Quintana, asiduo viajero del transporte naranja.
El abono
En abril de 1986 vio la luz el primer abono del Metro, ese que causaba furor entre todos los usuarios del transporte: permitía el acceso al servicio cuantas veces fuera necesario, todo bajo el mismo costo. “En esas fechas, por la Alameda Central se veía desde las 5 de la mañana una larga fila que serpenteaba hasta el Metro Bellas Artes, donde la gente esperaba su abono con la misma paciencia y emoción de un fanático frente a una estrella de rock”. (Fuente: Yahoo! Noticias). Por no ser rentable para el gobierno desapareció en diciembre de 1995, aunque se reactivó su venta posteriormente, de agosto a diciembre de 1996.
Boletos conmemorativos
Y los coleccionistas se pusieron frenéticos, ya que luego de 1972, después del centenario de aquél que hiciera famosa esa frase gustosa de toda escuela pública: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”, se comenzaron a emitir los primeros boletos conmemorativos. Para el 89, comenzaron a emitirse los boletos conmemorativos verticales bajo el lema “El Metro cumple llevándolo a su destino”. Y así surgieron para cualquier ocasión, como los siguientes:
Fue 1972 el año en el que el «Benemérito de las Américas» salió en nuestro preciado boleto, con motivo del Centenario de su muerte y el decreto —por parte del H. Congreso de la Unión—del «Año de Juárez».
Este fue uno de los boletos conmemorativos que más causó revuelo entre los usuarios ya que, en 1999, el Sistema de Transporte Colectivo (STC) emitió por primera vez un boleto conmemorativo con tema publicitario, esto en alusión a los 60 años de servicio del Grupo Estrella Blanca.
El STC emitió en enero de 2004 esta edición, con motivo del programa «Para leer de boleto en el Metro» y con la finalidad de impulsar la lectura y crear nuevas formas de convivencia entre los usuarios.
Fueron 25 millones los boletos emitidos en esta edición —en 2008—, esta vez anunciando que el precio del boleto se mantendría en 2 pesos, eso con el fin de apoyar a la economía de los usuarios.
El 19 de septiembre de 2009 se emite esta edición —con 50 millones de boletos coleccionables—, celebrando el aniversario número 25 del periódico La Jornada.
Esta edición especial se emitió en enero de 2010 con 25 millones de boletos en circulación. En ellos se menciona el costo real del boleto y su nuevo precio, ahora de 3 pesos. Desde su inauguración hasta la fecha, la tarifa ha aumentado 10 veces.
¿Qué dicen las redes sociales?
“@auxpink: Pues está bien en sentido de economía del país (según sus cifras) y ayudará a la ecología. Pero será un relajo”
“@kcomixtle: injusto, sabía exactamente cuántos boletos tenia y con la tarjeta se me olvida, el torniquete me regresa a falta de saldo y si se me pierde vale más que un boleto.”
“@eltalbruno: Afectaría el turismo, ellos llegan y compran los boletos que usaran en ves de comprar tarjeta cosa que no volveran a usar.”
“@camaronenbarras: Mal.Mal.MAL! pronto también dirán que la gente de la taquilla no son necesarias y habrá mas desempleados! #mihumideopinion”
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La mayoría de nosotros ha tenido uno, lo ha perdido e incluso lo ha regalado. Podríamos decir que ha salvado el pellejo de varios en esos días en los que ni centavitos quedan en la cartera. Después de 43 años de circulación nos dice adiós para dar paso a la tarjeta recargable que, se dice, servirá tanto para Metro como para Metrobús. Entre 2013 y 2014 verá su fin, llevándose con él —para los que gustamos del transporte público— algunas de las memorias más latentes que vivimos con él en nuestra ciudad.
Sobre el autor
| Jocelyn Gómez Una vez quise ser ingeniera, luego médica. Hoy soy comunicóloga en proceso, gustosa de la ciudad y con mucho amor por el café, el cine y los boleros. Follow @jozzrockanlover |









Faltan los conmemorativos de los 100 años de la UNAM
Woooa es es hernooosooo, me encanta tu cronica columna lo que sea que escribas debes en cuando, siempre fui malo para aprenderme los nombres de eeso en las clases de lectura y redaccion.
Yo tambien extrañare al pequeño, ya que ha sido un compañero en mis viajes por la ciudad.
Saludos n_n
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